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sábado, 20 de febrero de 2010

Artículo sobre la espinela

La décima como medio de enseñanza en la sala de clases:
reviviendo nuestra tradición


El salón de clases provee un medio excelente para enseñar a nuestros niños y jóvenes valores importantes para nuestra sociedad; pero sobretodo, nos permite sembrar en ellos ese deseo por conocer más sobre nuestra identidad, elemento que nos ubica en el escenario mundial. A pesar de que el currículo de español hace hincapié en la enseñanza de la literatura, existe un gran caudal de poesía oral que compartimos con otros países iberoamericanos y que podemos rescatar para transmitir a las generaciones que actualmente se desarrollan. Podemos ampliar las oportunidades de aprendizaje en nuestros jóvenes dedicando el tiempo para conocer y atesorar nuestro arte oral de modo que se fortalezca en ellos el deseo de continuar esta hermosa tradición.
Inicios del género en América
El movimiento internacional de la décima comienza con la colonización de los países de América y hay evidencia del escrito Diversas rimas ya para el año 1591. Vicente Espinel (1521–1624) crea la estrofa que ha caracterizado la décima en Puerto Rico conocida como Espinela: estrofa de diez versos octosílabos de rima consonante; y es él quien la lleva a los medios masivos por lo que la décima adquiere fama y llega al teatro. Simultáneamente, Calderón de la Barca y Lope de Vega desarrollan el verso octosílabo. Inicialmente la décima llega a Puerto Rico con fines de evangelización, como estrofa escrita, pero luego se comienza a cantar. Es entonces que se adopta el elemento de la improvisación, que fomenta el interés que le da popularidad.
Cada país desarrolla la décima de acuerdo con sus propias características y le da su propio estilo. Puerto Rico la desarrolla con el tiple y la bordonúa durante el siglo XVIII. En la década de 1780 hay manifestaciones escritas de la décima que toma fuerza en el campesinado; sobretodo, durante la época de las fiestas de la Navidad. Los jíbaros comienzan a cantarla desde inicios del siglo XX, cuando se convirtió en la música más popular y apreciada, hasta nuestros días.
Diversas manifestaciones que conservan la hermandad entre países
A la décima se añade el elemento de la controversia—manifestación en la que los trovadores improvisan mientras se contestan a través del verso—que resulta de gran interés para sus seguidores. Ésta toma un giro distinto a través de los diferentes países iberoamericanos. En México, en la Sierra Gorda, Guanajuato, la controversia recibe el nombre de topala, una actividad que puede durar hasta doce horas, en la que los trovadores se lanzan sus versos desde tarimas opuestas, creando así mayor entusiasmo entre la audiencia que observa desde el centro. Los trovadores de una tarima cantan sus versos durante media hora, mientras los contrincantes deben de recordar la trama de estos versos para poder contestarlos. Los Leones de la Sierra de Xichú, del Estado de Veracruz, improvisan al compás del violín, vihuela y guitarra.
En Argentina y Uruguay se les llama payadores a los trovadores que se autoacompañan con la guitarra en el ritmo de milonga. En Chile, se acompañan con un guitarrón—instrumento de 25 cuerdas; mientras que en Brasil, con la guitarra, pero cantan su verso en portugués. En Colombia, se conoce la décima como dobleteada, que consiste de cuartetas de ocho versos y se expresa tanto recitada como cantada. En Venezuela, se practica en el estado de Zulia con la gaita zuliana y en la Isla Margarita se conoce la décima como galerón y a su intérprete como galeronista. La tradición está muy sólida en todos estos países, excepto en República Dominicana, donde se conoce como chuineros a los trovadores, pero se hace necesario avivar la tradición para que no muera.
Encuentros internacionales
En 1958 se celebró el Primer encuentro entre la décima cubana y la puertorriqueña en el Teatro Puerto Rico en Nueva York. Allí se reunieron el cubano Orlando La Guardia y el entonces niño, Ovidio González, conocido como El Jibarito de Lares, para un encuentro de controversia de versos que despertó pasiones en la audiencia y desató incidentes de lucha entre los asistentes. Suceden a éste otros encuentros entre puertorriqueños y peruanos (1974) y luego con panameños (1987). El primer encuentro multinacional de trovadores se llevó a cabo en Islas Canarias en 1992.
“La décima,” como nos explica el Sr. Roberto Silva, trovador puertorriqueño, ganador de varios premios en el ejercicio de la improvisación y co-director de la organización Decimanía, Inc. de Puerto Rico, “es el denominador común en todos los países iberoamericanos. A través de los encuentros que se celebran, sigue cobrando fortaleza y vigor y sirve como muro de contención cultural.” Dado que la educación no es otra cosa, en el fondo, que la enseñanza de la cultura, correspondería a los educadores sembrar en los jóvenes el amor al arte decimal incorporándolo al currículo.

La información incluida es el resultado de una entrevista realizada al Sr. Roberto Silva,
Trovador puertorriqueño y Director de Decimanía, Inc. quien desinteresadamente colaboró y compartió el tema que domina debido a su vasta experiencia en el tema.
http://www.decimania.com/

Información recopilada por: Prof. Sonia E. López Mora
Universidad Interamericana de Puerto Rico
Recinto de Arecibo