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miércoles, 17 de febrero de 2010

La metáfora

Semiótica

Metáforas racistas
La consolidación del imaginario del negro
Doris. E, Martínez Vizcarrondo


Las imágenes fotográficas de las víctimas de Haití, Katrina, los inmigrantes subharianos hacinados y muertos por la milicia española en Ceuta, y los asesinatos de inmigrantes africanos en Francia, pertenecen a un conjunto de imágenes construidas y normalizadas por el discurso de los medios de comunicación. Discurso mediático en el que la negritud se asocia con la pobreza, la violencia, la migración y la enfermedad. Estas metáforas de muerte en las que irremediablemente el negro está inmerso o discursivamente constituido, ya sea en Estados Unidos, el Caribe o África, destacan que la condición endémica de vida proviene de su naturaleza y de la naturaleza. De manera, miles de muertos en Haiti y los cientos en Katrina, las decenas en Europa o los miles en África por hambruna, es una consecuencia del azote de la naturaleza (tormentas, falta de cosechas) o por su naturaleza delictiva y comportamiento sexual promiscuo. Este conjunto de imágenes fotográficas que constituyen un discurso definido y responden a una ideología de los grupos de elite provoca la normalización, mediante la naturalización, de metáforas de enfermedad y muerte, cuando a los negros se refiere. En este sentido, es normal según las metáforas de muerte, reproducidas e internalizadas gracias a las imágenes fotográficas construidas por los medios de comunicación social, que los negros se presenten como una homogeneidad atada a la fatalidad. Así que los miles que murieron por un terremoto en Haití o los cientos que murieron por una tormenta en Estados Unidos, o los asesinatos de los inmigrantes africanos, se unen a un imaginario normalizado de millones muertos de hambre, por violencia política o enfermedades mortales como el VIH .
La identidad del negro al igual que la del indio, el oriental o la del árabe, como indica Said , es producto de una construcción discursiva de carácter histórico en la que las diversas elites políticas imperialistas (españoles, franceses, británicos), han destacado la no humanidad e incompetencia de estas razas y sus grupos étnicos, con el fin de explotarlos como fuerza de trabajo e invadir sus territorios. Claro, las metáforas respecto al negro se han articulado y rearticulado icónica y verbalmente, adaptándose y protegiéndose de las antítesis discursivas o discursos de resistencia de las últimas décadas del siglo XX. De manera, que aquellas metáforas mercantiles-naturales-animalizadoras (cargamento de ébano, paquete, negro con todos sus dientes, cría fuerte) y dominantes, se extienden prácticamente hasta inicios del siglo XX -según evidencian los registros comerciales del tráfico de esclavos y la prensa de aquella época- ahora se sofistifican y subyacen imperceptibles en un imaginario normalizado. Este imaginario constituido y mantenido casi exclusivamente por lo medios de comunicación social, articula el discurso de sujeción y dominación, que si bien se ha rearticulado en contenido, se mantiene vigente. Discurso que establece dicotomías excluyentes (Oriente-Occidente, ricos-pobres, blancos-negros) clasifica y contrasta en términos de racionales, civilizados, adultos a las elites dominantes e irracionales, salvajes e infantiles a los grupos marginados.
Es preciso, entonces, examinar cómo esas metáforas visuales constituyen ese discurso visual normalizado sobre la negritud y las metáforas de muerte-enfermedad que la constituyen.




La metáfora

En el siglo XIX, el Romanticismo y la Filosofía descubren la irracionalidad del lenguaje en los textos, y como consecuencia, la metáfora se convierte en un objeto de estudio, y se la considera como un tropo, una desviación del lenguaje ordinario. Giambatista Vico es uno de los pocos académicos que en el siglo XVIII señaló la importancia del lenguaje y la metáfora en la construcción de la realidad social y política. Sin embargo, su trabajo fue eclipsado por los empiristas y sólo será reconocido en las últimas décadas del siglo XX por la semántica cognitiva y los lingüistas y analistas críticos del discurso, como Sontang, Lakoff, Johnson, y Chilton, quien indica que para Vico el lenguaje es el medio mediante el cual las sociedades se constituyen y producen sus significados dentro de un contexto histórico determinado. Vico, además, consideraba que la realidad social (“el mundo de las naciones”) era creación de los hombres y que como consecuencia, según Chilton, su base constitutiva es la mente humana. Esta relación que destaca Vico vincula las instituciones políticas y los procesos cognitivos a través del discurso. Para Vico la metáfora es un proceso de compresión o entendimiento y un proceso mediante el cual los individuos y los grupos interaccionan y producen la sociedad misma. En este sentido, la metáfora no sería un ornamento sino que es parte constitutiva del pensamiento y de la sociedad. Una teoría no-retórica como la que propone Vico ha sugerido a las teorías sociocognitivas de finales del siglo XX, que la metáfora es una propiedad universal de la mente y que está presente en todos los lenguajes. Siendo su función cognitiva principal representar objetos “distantes y desconocidas” en términos familiares, y los conceptos abstractos en términos de conceptos no abstractos. De manera que son vehículos ideológicos que persuaden a través de los procesos de comunicación y discursivos.

La fotografía de prensa y la metáfora
La fotografía no es la realidad, pero es una analogía perfecta de ésta, como comúnmente se define a una analogía. Es la fotografía un mensaje sin código, un mensaje continuo. Un mensaje que dentro de un conjunto constituyen un discurso, una representación de la realidad y sus actores sociales. Su significado, como indica Roland Barthes, proviene del estilo, del tratamiento de la imagen (resultado de la acción de su creador), cuyo significado refiere a cierta cultura social, estética o ideológica de la sociedad que recibe el mensaje. La fotografía como arte imitativo contiene, según Barthes, dos tipos de mensajes que son: el mensaje denotado, que es análogo en sí mismo, y un mensaje connotado, que es la manera en la que la sociedad comunica con cierta extensión las cosas.
Las fotografías forjan en su conjunto como es el caso de las metáforas que constituyen la identidad pública y global de la negritud, campos semánticos, representaciones y mundos discursivamente articulados definidos. En este sentido, puede ser inferida por ciertos fenómenos que ocurren en los niveles de producción y recepción del mensaje: por otro lado la fotografía periodística es trabajada, escogida, construida y tratada por un profesional con normas estéticas e ideológicas, que son factores de connotación; esta fotografía no es sólo percibida, es leída, conectada más o menos por el público que la consume dentro de un conjunto tradicional de signos.

Las imágenes como detonantes de las metáforas de muerte-enfermedad-violencia
¿Cómo se constituye la metáfora? ¿De dónde emana su sentido? La selección léxica (registros profesionales, jerga, entre otros) es la que detona en el locutor y el interlocutor los procesos de significación metafórica. Chilton sugiere que el léxico (en especial la jerga o registro científico), son empleados por el discurso político como estrategias de transformación semántica de los asuntos políticos y sociales. El cambio metafórico del sentido a través del enunciado jergal, puede explicarse desde las teorías cognitivas de autores como Schön y Sternberg; Thompson, Lakoff y Johnson. Sus estudios señalan que los sujetos construyen y comprenden su realidad social a través de metáforas. Para Chilton los trabajos de Schön y Sternberg resaltan dos aspectos teóricos importantes de la relación entre las metáforas y los procesos de compresión (nivel cognitivo): 1. las metáforas no sólo contribuyen a la construcción del mundo social y político, sino también a la identificación y estructuración de los problemas sociales y políticos. La interpretación de estos problemas se construye mediante metáforas dominantes que tienen un efecto normalizador (al ser percibidas como objetivas y naturales). 2. la comprensión de la metáfora descansa sobre un razonamiento analógico e inductivo. La metáfora traza un marco de relaciones en la que los lectores o televidentes leen las imágenes respecto a los negros; ya hay campos semánticos claramente asociados: negro=muerte (hambruna)-enfermedad (VIH-Malaria)-violencia (delincuencia-antropófago-limpieza étnica). La normalización de las metáforas de muerte-enfermedad-violencia de la negritud enmarcadas en términos del azote de la naturaleza (Katrina) o de su propia naturaleza se desvía las responsabilidades sobre esas vidas y se ocultan las políticas racistas que provocan esas desgracias.

La metáfora de la enfermedad y la muerte
El discurso político y militar occidental ha empleado durante siglos enunciados relacionados con la patología, con el fin de transformar metafóricamente al enemigo en una enfermedad a la que hay que eliminar por todos los medios posibles. La enfermedades (sobre todo las mortales y poco conocidas como el cáncer, la sífilis, el SIDA, la tuberculosis), al igual que el enemigo, están históricamente construidas dentro de una concepción punitiva. Los médicos y los soldados inician una batalla sin cuartel contra una desviación del orden, un rebelde, una fuente de degeneración y muerte: los enfermos y los civiles son víctimas. La enfermedad y la muerte implican también una evaluación moral. El discurso médico describe a la enfermedad mediante el uso de vocablos que evocan metáforas de horror, que provocan vergüenza y rechazo social. Por ejemplo, al cáncer o al SIDA se le asignan valores terribles como aberración, debilidad y corrupción. Incluso, aunque claramente el cáncer o el SIDA son los causantes de la enfermedad, también se le atribuye al paciente la responsabilidad de que se encuentre enfermo.
Las metáforas de la enfermedad y la muerte están visualmente relacionadas como indicamos con la negritud. El cuerpo del negro se explicita claramente en las imágenes de enfermedad y muerte en prensa televisiva y escrita. Su humanidad se reduce a un imaginario de desnutrición patética que se asocia al castigo de la naturaleza o hacia su propia naturaleza de procreación promiscua. Contrario al cuerpo de los occidentales, que nunca es expuesto, el cuerpo del negro ya sea mutilado o un pequeño niño llorando, siempre es expuesto. Haití, Katrina y los últimos acontecimientos en Europa son sólo una extensión de la exposición del negro, de la explicites deshumanizada de su cuerpo. En ninguna de las fotos del 11 de septiembre o de terremotos y otro tipo de calamidad se han expuestos las imágenes de las víctimas. No así en Haití o Katrina, donde aparecen cientos de imágenes de muertos de origen negro expuestos por el lente. Las imágenes de los muertos reactivan mediante la metáfora de muerte-negritud un discurso sólido, normalizado, que evocan asociaciones definidas en los lectores. Es decir, que los lectores asocian las imágenes de los cadáveres a los espacios físicos de la muerte y la enfermedad endémica relacionados con la negritud (África, las Antillas) y sus fenómenos de muerte (muerte de indocumentados, desastres naturales, guerras).
La metáfora de la enfermedad y la metáfora de la muerte asociada a la negritud legitiman las imágenes de la hambruna, el SIDA, los campos de concentración de inmigrantes en España; el asesinato en Francia de inmigrantes africanos representan un nuevo tipo de exterminio, un nuevo uso legitimar la metáfora patológica y la de la muerte. Una manera más peligrosa, que la del exterminio nazi, porque se ha normalizado y causa indeferencia y olvido rápido en la memoria colectiva.